
La especie de la que procede un objeto elaborado no siempre resulta evidente por su dibujo exterior. La coloración, el curtido, los recubrimientos y el tratamiento mecánico pueden modificar los rasgos diagnósticos de la madera, el cuero y otros materiales naturales. Por ello, el nombre comercial y la semejanza visual se consideran datos de partida, y no una respuesta definitiva.
Primero, identificar el propio objeto
Documente el objeto elaborado en su conjunto, sus dimensiones, su marcado, sus componentes y los documentos de adquisición o procedencia. En un objeto compuesto, las distintas piezas pueden estar hechas de materiales diferentes. Una conclusión sobre un elemento no puede extrapolarse sin justificación a todo el objeto.
Qué documentos resultan útiles
- Descripción comercial y datos sobre el material declarado.
- Documentos de suministro y procedencia correspondientes al ejemplar concreto.
- Datos sobre el tratamiento, la restauración, la reparación y los recubrimientos aplicados.
- Fotografías de la vista general, las uniones y las superficies accesibles.
- Lista de las piezas cuya pertenencia a una especie sea realmente objeto de controversia.
Por qué una fotografía puede ser insuficiente
Una imagen permite discutir la tarea preliminar y la disponibilidad de los rasgos. Sin embargo, una fotografía no siempre refleja la estructura de la superficie, la estructura interna y las particularidades que solo pueden distinguirse mediante aumento u otro estudio. Los rasgos ausentes no pueden inventarse a partir de la descripción comercial.
Por ejemplo, la superficie coloreada de la madera puede ocultar su estructura, mientras que el relieve estampado de un material puede imitar un dibujo natural. La existencia de una imitación también requiere un estudio: un aspecto inusual no permite calificar automáticamente el objeto elaborado de artificial.
No tomar muestras por cuenta propia
Antes de perforar, cortar o separar un fragmento, acuerde la necesidad, el lugar y la admisibilidad de la intervención. Un estudio destructivo requiere justificación y la autorización correspondiente del propietario o del órgano que haya encargado el estudio. Una toma no autorizada puede dañar un objeto valioso y privar a la muestra de su vinculación con una pieza concreta.
La especie y el régimen jurídico son niveles distintos
Establecer la naturaleza de un material no sustituye la comprobación de la legalidad de la circulación del objeto elaborado. Para la valoración jurídica pueden ser relevantes las listas de especies protegidas, los documentos, la procedencia y las circunstancias del traslado. Su aplicabilidad se comprueba para cada caso y periodo concretos; el nombre comercial no equivale a la denominación científica de la especie.
En el documento final es importante identificar hasta qué nivel taxonómico está fundamentada la respuesta y qué rasgos se han estudiado. Si el tratamiento del material impide establecer la especie exacta, una conclusión correcta debe conservar esa limitación en lugar de sustituirla por un nombre cotidiano más conocido.